🔥 Lo que vimos esa noche
Historia real
Todo pasó en Año Nuevo. Las campanadas marcaron la medianoche, nos dimos los abrazos, brindamos y entre risas sentíamos que el nuevo año sería especial.
Yo tenía 13 y mi prima Valeria, 15. Justo cuando el bullicio estaba en su punto, a ella le entró una llamada. No dijo mucho. Solo me tomó de la mano con fuerza, sin soltar el teléfono, y me dijo: —Ven, Lina, acompáñame.
Cruzamos el patio y fuimos a la parte de atrás de la casa, donde había una obra en construcción. Estábamos completamente solas. El silencio era raro, como si el resto del mundo se hubiera apagado. Mi prima dejó de hablar de pronto, se quedó quieta, mirando hacia arriba con los ojos muy abiertos.
Seguí su mirada.
Y entonces la vi.
Una bola de fuego en el cielo, grande, con tonos rojos y naranjas vibrantes, ardía como un fuego vivo. En ese momento pensamos que era un meteoro… aunque, siendo sinceras, nunca habíamos visto uno caer. Solo lo conocíamos por películas o ilustraciones. Pero parecía algo así.
Aunque algo no encajaba: caía muy lento, como si alguien estuviera manipulando el tiempo. Era demasiado suave, irreal.
Hasta que dejó de caer.
Y comenzó a subir.
Nos miramos confundidas. Lo seguimos con la vista. Y sin dudar, subimos a una parte más alta de la construcción, para ver mejor el cielo.
Entonces, del lado contrario, apareció otra bola de fuego, elevándose también. Iba directo hacia la primera.
Antes de que se encontraran, Valeria corrió por su papá.
—¡Tienes que ver esto! —le gritó.
Volvió con él justo a tiempo. Los tres observamos cómo las dos bolas de fuego se acercaban, luego comenzaron a girar una alrededor de la otra, como si bailaran, como si se buscaran.
Y después…
se unieron.
Y desaparecieron.
Así. De un segundo a otro. Sin explosión. Sin humo. Sin rastro.
El papá de Valeria también lo vio. Pero no supo explicarlo. Solo dijo:
—Yo no sé qué fue eso…
Después nos llegaron rumores.
—Son almas en pena —nos dijeron.
—No, eran brujas en forma de fuego.
—O dientes de fuego, espíritus errantes…
—Tal vez fueron fuegos fatuos, portales, señales…
No sabemos qué fue. Nunca lo supimos.
Pero esa noche el cielo ardió.
Y no estábamos solas cuando lo vimos.
¿Tú qué crees que era?